Señalando partes de un plano perteneciente a ingeniería y diseño

Cerrando el ciclo: Del Análisis de Riesgos (QbD) a la Evidencia objetiva de funcionamiento

Del diseño sanitario a la evidencia documental

En los dos artículos anteriores de esta serie de tres publicaciones técnicas hemos abordado cómo el diseño farmacéutico debe partir del análisis de riesgos (QbD) y cómo la arquitectura, los flujos y los sistemas HVAC materializan ese enfoque en la planta. En esta tercera y última entrega completamos el ciclo, entrando en los elementos que, con mayor frecuencia, determinan el éxito (o el fracaso) de una validación y de una inspección regulatoria: el diseño de los equipos, la automatización, los sistemas críticos de soporte y el ciclo de vida de la cualificación.

En la industria farmacéutica, una instalación no “existe” desde el punto de vista GMP hasta que es demostrable, reproducible y defendible mediante evidencia objetiva.

El equipo como extensión de la instalación

En el entorno farmacéutico y biofarmacéutico, los equipos no son elementos aislados: forman parte integral de la instalación y deben diseñarse bajo los mismos principios de control del riesgo.

Aquí es donde los estándares como ASME BPE (Bioprocessing Equipment) se convierten en una referencia fundamental, especialmente en procesos estériles y biotecnológicos.

Materiales y acabado superficial

Las decisiones de materiales y acabados no son estéticas; son decisiones microbiológicas y de limpieza.

Entre los criterios más habituales se encuentran:

  • Acero inoxidable AISI 316L, con bajo contenido en carbono para minimizar el riesgo de corrosión intergranular.
  • Acabado superficial controlado, mediante pulido mecánico o electropulido.
  • Valores de rugosidad típicos:
    • Ra ≤ 0,8 μm en aplicaciones farmacéuticas generales.
    • Ra ≤ 0,4 μm en aplicaciones biotecnológicas.

El objetivo es eliminar microporosidades donde puedan alojarse microorganismos o residuos de lotes anteriores.

Diseño sanitario y estrategias de limpieza (CIP/SIP)

Una instalación bien diseñada debe poder limpiarse y esterilizarse de forma reproducible y automática, sin depender de intervenciones manuales complejas.

Clean-in-Place (CIP)

El diseño CIP debe evitar:

  • Zonas de estancamiento,
  • Cambios bruscos de sección,
  • Derivaciones innecesarias.

La regla clásica de diseño sanitario sigue plenamente vigente:

  • Relación L/D < 2 para evitar dead legs (la longitud de una derivación no debe superar dos veces su diámetro).

Sterilization-in-Place (SIP)

En sistemas que requieren esterilización:

  • Los equipos deben resistir vapor saturado a 121 °C.
  • El diseño debe asegurar que todos los puntos críticos alcanzan el valor de letalidad F₀ requerido.
  • La instrumentación debe permitir identificar puntos fríos y validar el ciclo completo.

Error típico detectado en validación

Equipos técnicamente adecuados, pero imposibles de limpiar o esterilizar de forma homogénea debido a un diseño sanitario deficiente.

Sistemas de agua farmacéutica: el disolvente universal

En la industria farmacéutica, el agua no es un servicio auxiliar: es una materia prima crítica. Los sistemas de Agua Purificada (PW) y Agua para Inyectables (WFI) representan uno de los mayores retos de ingeniería, validación y mantenimiento.

Diseño del lazo de distribución (Loops)

El diseño debe evitar de forma sistemática cualquier posibilidad de proliferación microbiana. Los principios clave incluyen:

Flujo turbulento continuo Mantener un número de Reynolds Re > 4000 para evitar capas de baja velocidad cerca de las paredes de la tubería.
Pendientes de drenaje Todas las líneas deben incorporar pendientes (típicamente 1–2 %) que permitan el vaciado total del sistema.
Ausencia de brazos muertos Las derivaciones hacia puntos de uso deben ser lo más cortas posible, siguiendo los criterios ASME BPE.

Estrategias de sanitización

Dependiendo del tipo de agua, el diseño debe integrar:

  • Sanitización térmica, manteniendo el lazo de WFI en circulación continua a temperaturas superiores a 80 °C (sistema autosanitizante).
  • Sanitización química u ozono, especialmente en PW, con sistemas de destrucción de ozono mediante lámparas UV antes de los puntos de uso.

Sistemas de control y automatización: cuando la validación es digital

El diseño de la automatización es tan crítico como el de la tubería o el HVAC. Un sistema de control mal concebido puede comprometer la integridad de los datos y, con ello, la liberación de producto.

El marco de referencia habitual incluye: GAMP 5, 21 CFR Part 11 y requisitos de integridad de datos (ALCOA+).

Principios clave de integridad de datos

Todo sistema PLC, SCADA o MES debe garantizar:

  • Audit Trail inalterable (quién, cuándo y por qué).
  • Gestión de usuarios con niveles de acceso jerarquizados.
  • Archivado y recuperación seguros, con copias de respaldo verificadas.

Control de lotes y trazabilidad

El diseño debe permitir:

  • Captura de datos en tiempo real.
  • Generación del Batch Record Electrónico.
  • Reducción del error humano y aceleración de la liberación de lotes por parte de la Persona Cualificada (QP).

El ciclo de vida de la cualificación: del URS al PQ

Una instalación farmacéutica solo es GMP cuando puede demostrar que funciona conforme a lo previsto. El Modelo en V sigue siendo el marco de referencia para estructurar esta demostración.

URS: el origen de todo

Las Especificaciones de Requerimientos de Usuario (URS) son, con frecuencia, el documento más infravalorado y, a la vez, el más determinante.

Un URS eficaz debe ser específico, medible, alcanzable, relevante y con plazos definidos (SMART).

Ejemplo: No es suficiente indicar “el sistema debe ser rápido”.
El requerimiento correcto sería: “el sistema debe procesar 120 viales/min con una tasa de rechazo inferior al 0,05 %”.

DQ: detectar errores antes de construirlos

La Cualificación de Diseño (DQ) es la evidencia documentada de que el diseño propuesto: cumple las GMP, cumple las URS y es validable y mantenible.

Es el momento óptimo para corregir errores que, en obra u operación, resultarían críticos.

IQ, OQ y PQ: la prueba final

IQ (Installation Qualification) Verificación de que el equipo instalado corresponde al especificado: materiales, certificados, calibraciones.
OQ (Operational Qualification) Confirmación de que el sistema opera dentro de los límites definidos: alarmas, enclavamientos, rangos operativos.
PQ (Performance Qualification) Evidencia de que el sistema produce resultados consistentes y reproducibles bajo condiciones reales de operación, incluyendo protocolos de limpieza y media fills en procesos estériles.

Conclusión: diseñar pensando en la evidencia

El diseño farmacéutico moderno no termina con la puesta en marcha. Termina cuando el sistema puede limpiarse, controlarse, validarse y defenderse ante una inspección.

La integración de ingeniería, automatización y validación desde las primeras fases del proyecto es la única forma de construir instalaciones robustas frente al riesgo y sostenibles a largo plazo.

A lo largo de esta serie hemos mostrado cómo:

  1. La calidad se diseña desde el análisis de riesgos.
  2. El layout y el HVAC son herramientas de control crítico.
  3. Los equipos, la automatización y la cualificación convierten el diseño en evidencia GMP.

Si está planificando una nueva planta o la modernización de una instalación existente, podemos acompañarle desde la definición de URS hasta la PQ, asegurando cumplimiento regulatorio desde el primer día.

 

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